martes, 5 de junio de 2012

Viviendo a lo ermitaño...


Por más de que echo y echo cabeza no recuerdo muy bien cómo era que se vivía en el pasado sin cable y sin internet. Nuestro nuevo apto tiene la particularidad de carecer de ambas cosas, y yo la verdad no me explico cómo solía ser la vida antes, cuando la gente por norma general no tenía ninguna de esas dos cosas. 

A lo lejos medio recuerdo que en los canales nacionales daban novelas y más novelas, y luego en la tarde bien tarde daban algunos programas de niños como Tom y Jerry, en la noche volvían las novelas. 

La verdad es que no sé en qué momento me volví adicta a estar conectada, es una necesidad constante, que de alguna forma se relajó con la perdida de la BB, pero que en realidad sigue allí, presente en el iPod, y en el compu. 

Juana y yo estamos adquiriendo nuevos hábitos, leemos antes de dormirnos, leemos libros que ni miramos en todo el año que llevamos aquí, a mi eso me parece lindo, como que nuestras actividades de siempre cambiaron, obvio el tv nos hace una falta horrible, sobre todo para dormir, pero en general no está nada mal probar, al menos por un tiempo este tipo de vida. 

Siguiendo con la racha de cosas locas que nos ocurren como si estuviéramos en uno de esos programas de cámara escondida tenemos: 

El domingo nos despertamos en medio de tambores y gritos a todo pulmón a las 6.15 a.m.; resulta ser que al lado de nuestra casa habita una puta barra brava, y a ellos les pareció que lo más apropiado era tocar tambores y despertar a todo el vecindario el domingo, Juana y yo nos queríamos golpear contra las paredes, el nuevo apto es súper oscuro, así que invita a dormir hasta tarde, no hay derecho a que nos pase estas cosas tan locas. 
Fuimos a comprar una tetera, elegimos la más barata, y llegó completamente destrozada a casa, tuvimos que volver al Easy a cambiarla, la cosa aunque aburrida no estuvo tan terrible

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