martes, 19 de marzo de 2013

Regresando de la época de abandono

Mi último post estaba cargado de una energía y felicidad que solo siente uno aquel día en que le informan que tiene laburo, es algo sin igual e irrepetible:

  • Sientes primero que harás el mejor trabajo posible para que te amen, y sepan que no se equivocaron al contratarte.
  • Entre las ideas locas que pasan por tu mente, están las de dejar blogs, facebook, y cualquier otro distractor que te impida ser productiva.
  • La cantidad de expectativas y cosas chéveres que te pasan por la cabeza ese primer día no tienen nombre.
  • Y así comienzas tu primera semana de laburo, aquella que nunca vuelve a ser igual en toda tu historia laboral.
Mi primer día de laburo tuvo en este caso un revés inigualable, me enteré que en lugar de ir por todo el año iría solo por dos meses, porque la embarre aplicando a la Convocatoria de mi cargo y no hubo poder humano que hiciera que se des-embarrara; esto fue absolutamente fulminante, perdí toda emoción inicial, pensé que no valdría la pena esforzarme si igual me iban a sacar en dos meses, y así fue… bajón mal.

Los días que pasan me han hecho agarrarle cariño al laburo, es algo inexplicable, pero la cosa fluye, yo ya hago amigos, hago reír a un par de personas, me muevo de aquí para allá consiguiendo cosas, y mi jefe me cae súper bien, me envía a cosas súper chéveres, y a pesar de que el trabajo es muy parecido al que tenía antes de irme, la verdad es que este me emociona mucho más.

Pero cada día que pasa recuerdo que es un día menos el que estaré allí, y que vendrá alguien a reemplazarme.

Aparte de que el trabajo me gusta y de que no la paso mal para nada, es el momento de mencionar lo que es trabajar en Colombia… que cosa jodida, en BsAs salía a las 5:00 p.m., a pesar de haberme despertado a las 4:00 a.m., tenía una energía impresionante para salir a comer pizza, salir a caminar con Juani, ir por una botella de vino y unos jamoncitos ricos, o simplemente con energía para vivir.

Bogotá en cambio, te lleva a un ritmo tal, que cuando llegas a casa, solo vives para dormir, el cerebro te da para medio preparar un sándwich y ver Criminal Minds o Grey’s Anatomy… en Bogotá la vida se te vuelve laburar, no es como el derecho de las cosas, en donde laburas para vivir, sino que vives para tu laburo, y yo si me pregunto si la cosa está bien así, porque me parece que algo no cuadra… con todo y que el laburo me parezca chévere, no quiero ser una esclava del mismo, y entonces en los últimos días me ronda en la cabeza, que extraño mucho a BsAs y este tipo de bondades, sin querer decir eso, que  quisiera devolverme, aquí hay otras cosas… la mejor es nuestra casa, que sigue siendo fuente de felicidad día a día, otra es la familia cerca, que a uno si le hace falta, para que decir que no, así luego el laburo bogotano no le dé tiempo de verla.

Y entonces si tengo que preguntarme, si todo esto valdrá la pena después, mi papá me dijo hace algunos meses que no, y yo no sé qué creer, por el momento solo siento que ese es el camino que hay que seguir, y que es el camino que quiero seguir, pero a uno la duda si le queda.

Mientras tanto, prendo el TV y espero a Juani…

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