Mi
último post estaba cargado de una energía y felicidad que solo siente uno aquel
día en que le informan que tiene laburo, es algo sin igual e irrepetible:
- Sientes primero que harás el mejor trabajo posible para que te amen, y sepan que no se equivocaron al contratarte.
- Entre las ideas locas que pasan por tu mente, están las de dejar blogs, facebook, y cualquier otro distractor que te impida ser productiva.
- La cantidad de expectativas y cosas chéveres que te pasan por la cabeza ese primer día no tienen nombre.
- Y así comienzas tu primera semana de laburo, aquella que nunca vuelve a ser igual en toda tu historia laboral.
Mi primer
día de laburo tuvo en este caso un revés inigualable, me enteré que en lugar de
ir por todo el año iría solo por dos meses, porque la embarre aplicando a la
Convocatoria de mi cargo y no hubo poder humano que hiciera que se
des-embarrara; esto fue absolutamente fulminante, perdí toda emoción inicial,
pensé que no valdría la pena esforzarme si igual me iban a sacar en dos meses,
y así fue… bajón mal.
Los
días que pasan me han hecho agarrarle cariño al laburo, es algo inexplicable,
pero la cosa fluye, yo ya hago amigos, hago reír a un par de personas, me muevo
de aquí para allá consiguiendo cosas, y mi jefe me cae súper bien, me envía a
cosas súper chéveres, y a pesar de que el trabajo es muy parecido al que tenía
antes de irme, la verdad es que este me emociona mucho más.
Pero
cada día que pasa recuerdo que es un día menos el que estaré allí, y que vendrá
alguien a reemplazarme.
Aparte
de que el trabajo me gusta y de que no la paso mal para nada, es el momento de
mencionar lo que es trabajar en Colombia… que cosa jodida, en BsAs salía a las
5:00 p.m., a pesar de haberme despertado a las 4:00 a.m., tenía una energía
impresionante para salir a comer pizza, salir a caminar con Juani, ir por una
botella de vino y unos jamoncitos ricos, o simplemente con energía para vivir.
Bogotá
en cambio, te lleva a un ritmo tal, que cuando llegas a casa, solo vives para
dormir, el cerebro te da para medio preparar un sándwich y ver Criminal Minds o
Grey’s Anatomy… en Bogotá la vida se te vuelve laburar, no es como el derecho
de las cosas, en donde laburas para vivir, sino que vives para tu laburo, y yo
si me pregunto si la cosa está bien así, porque me parece que algo no cuadra…
con todo y que el laburo me parezca chévere, no quiero ser una esclava del
mismo, y entonces en los últimos días me ronda en la cabeza, que extraño mucho a
BsAs y este tipo de bondades, sin querer decir eso, que quisiera devolverme,
aquí hay otras cosas… la mejor es nuestra casa, que sigue siendo fuente de
felicidad día a día, otra es la familia cerca, que a uno si le hace falta, para
que decir que no, así luego el laburo bogotano no le dé tiempo de verla.
Y
entonces si tengo que preguntarme, si todo esto valdrá la pena después, mi papá
me dijo hace algunos meses que no, y yo no sé qué creer, por el momento solo
siento que ese es el camino que hay que seguir, y que es el camino que quiero
seguir, pero a uno la duda si le queda.
Mientras tanto,
prendo el TV y espero a Juani…
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