Todo empezó con una fiesta no anunciada el viernes a las 3 pm, oh sorpresa, en mi nuevo laburo organizaban el día de amor y amistad y este se llevaba a cabo en Andres D.C., habría francachela y habría comilona con todas las de la ley, pataconcitos, chicharrones, arepitas de choclo, esto a su vez acompañado de sus buenos mojitos, luego el plato fuerte y luego trago para dar y convidar, nunca vi tanto alcohol en una fiesta... el guayabo al día siguiente era monumental, no hay nada que dé más guayabo que el ron, más aún si este se mezcla con cerveza y con whisky...
Así el sabado casi muero, de no ser por un caldo de costilla a otro nivel en el corral gourmet, luego de esto el día se movió, lunch con el cuñado, vuelta de nuevo al centro comercial, regreso a casa, descanso de diez minutos y luego raclette en casa de mi padre, que al parecer quedó encantado con mi regalo de cumple para él.
Ayer en su orden: práctica de conducción, con ataque de nervios incluido, sudando por cada vez que tocaba cambiar de carril, y bueno así llegamos a casa de mi madre en suba, que al parecer es como la prueba de fuego, si uno maneja allá, el resto de Bogotá resulta más sencillo. (Eso dijo Juani y le creo)... es muy linda Juani, con su paciencia infinita y sus tips que me sirven un jurgo para manejar el asunto. (literalmente)...
Luego de esto, salida con el hermanito, pelicula de miedo que aún me tiene mal, cierre con el festival de quesos en el parque de la 93 y con una burrata que quedó deliciosa...
Creo que pocas veces hago tantas cosas los fines de semana, tiendo más a quedarme en casa jugando temple run en mi nuevo juguetito de Mac, leyendo cualquier cosa y holgazaneando a más no poder... Igual a veces este tipo de cosas hace falta...
PS: Eso si, el movimiento vendría mejor si no hubiese trago de por medio, ya una no aguanta un guayabo...
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