Los viernes a veces uno está totalmente agotado... los dos últimos han sido así, salgo como si me hubiesen exprimido hasta la última gota de energía, adicionalmente salgo un poco enojada, porque últimamente mi proyecto tiene miles de cosas al revés y muy pocas al derecho, parezco un barquito a la deriva, pasa eso porque quien era el coordinador renunció y nosotros (otra chica y yo) no sabemos a ciencia cierta qué ni cómo hacer.
Hace ocho días y hoy, la solución ha sido comprar una lata de aceitunas con relleno de anchoas y acompañarlo de una cerveza helada. Funciona un montón, me engullo todo el frasco de aceitunas sin darme cuenta, (la cerveza también)... Este resulta ser uno de mis placeres favoritos los últimos días.
Por otro lado el niño Dios trajo consigo unos tenis nuevos para correr, el año pasado me dolían mucho las patitas y luego de la carrera quedé un poco de muerte, el año pasado también leí un libro nada serio: "Running para vagos", era divertido, decía algunas cosas reales, como lo que uno siente cuando nunca hace ejercicio y comienza a hacerlo, cómo hay días en que el dolor no te deja ni a sol ni a sombra, y como sientes que se te saldrá un pulmón en el minuto dos de estar corriendo... y así sucesivamente.
Había cosas que por lecturas de otros lados y por consejos de una nueva amiga que ha tratado insistentemente hacer de mí la persona más deportiva, (ojo la chica hace triathlón y en el gimnasio que está ocupa el segundo puesto en todo, sus tiempos son una locura y creo que no tiene claro quien soy yo)... El caso, ella siguió de cerca mi carrera y me dio ciertos consejos que no coincidían con el libro y le creí más a ella. Realmente lo rescatable del libro es la forma de motivarse, y esto ha sido útil para levantarme varios días a la semana e ir al gimnasio, comencé esta semana luego de un espasmo muscular que me dejó en pocas condiciones de hacer algo en un gym. Aquí vamos, igual no me las doy de a mucho, en cualquier momento me agarra una gripe, una pereza o cualquier cosa que me haga no volver, he de decir eso sí, que los tenis nuevos son una maravilla y mi cuerpo se resiente menos, además son muy lindos. Ese resulta otro de mis placeres, no el momento previo, no el momento mientras, sino el momento posterior a haber ido al gym a las 5:00 a.m. (es decir el placer viene en realidad a eso de las 6:20 a.m.)... es más chévere ir que no ir, y los días que no voy es porque realmente un cansancio importante toca mi puerta, como hoy, que no sentía ni fuerzas físicas ni ganas de salir de casa a tempranas horas, así que busqué a Juani pal respectivo arrunche que me priva.
Critico con fuerte actitud juzgadora a todo aquel que decide traer al mundo un hijo que no planeó o no quiere, me choca ver gente pobre con media docena de hijos mal atendidos, hambrientos y carentes, me muero de ira al ver niños descuidados, maltratados, violados o explotados, no se vale! simplemente no se vale. Pero entonces el fin de semana pasado vino a mi vida la película que me mostró como un hijo no deseado puede tener un final feliz, "no se aceptan devoluciones" es tal vez una de las pelis más lindas que vi este año. (osea la más linda que vi en los últimos 17 días). Allí me reivindiqué con todos aquellos que no querían pero que una vez llegó la remaron como era debido, la peli tiene un final que no te permite hacer algo diferente a llorar, y la mamá de la chica, si bien toda una hija de puta es muy churra... (otro placer)...
Me voy entonces con mis placeres a hacer cosas no tan placenteras como laburar un viernes a las 8 p.m., ya se acabaron las aceitunas así que es un poco más complejo. Igual toca remarla, para todo tiene uno que remar, y al final se ve algo mejor, de eso no tengo duda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario