Yo sabía que
iba a ser así, sabía que este país no iba a ser capaz de salir de su constante
hipocresía, lo sabía y lo reafirmé durante todo el día al ver que muchas
personas llevaban la cruz de la ceniza, luciendo el símbolo con orgullo,
pavoneándose, felices de haber cumplido el deber de ir a misa en la mañana y
que les pusieran su cruz, que les reafirma que pertenecen a una iglesia con un
pasado y un presente funesto, esa misma iglesia, la que pregona a los cuatro
vientos que una pareja homosexual no pueden adoptar, porque la familia se
compone de padre y madre, especialmente en un país como Colombia, en donde las
familias pueden ser madre e hijos, madre, abuela e hijos (propio caso), tía e
hijos, padre e hijos, abuela e hijos, hermanos y hermanos (porque sí, hay
hermanos que crían a otros hermanos), y el peor de los casos solo hijos.
Claro,
hablamos de la iglesia católica, esa misma iglesia que en todos los continentes
tiene casos de abusos sexuales a niños, porque ellos, los curas, sí que los
"cuidan" bien, los apadrinan, los llevan de monaguillos, les enseñan
las "cosas de Dios", y con cierta regularidad los meten a su cuartito
privado a cumplir con el "deber divino", porque como ellos han
entregado su vida a Dios, necesitan "relajarse" y que mejor que los
monaguillos para esa labor. Esto sí que soporta lo que dice la señora Danelia Cardona, quien
escribe la columna que más se resalta en esta mañana en El Tiempo y dice, con
todos sus "títulos de estudios", y con un alto tinte de cinismo que
los niños son los vencedores con la decisión de la Corte.
¿Cómo se
atreve siquiera a decir algo así, cuando de acuerdo a los registros del ICBF
hay 11.000 niños que esperan ser adoptados, y que tienen muy bajas
probabilidades de serlo, pues resulta que las adopciones de niños bajan año a
año, porque resulta que los heterosexuales no adoptan de a mucho. ¿Cómo un niño
en situación de abandono gana con esta decisión?, a mí que alguien me explique
qué le pasa a esta persona por la cabeza, porque a pesar de sus títulos
rimbombantes yo no encuentro ningún sentido común en lo que dice.
Y claro,
ella lo que dice es que lo mejor para criar a un hijo es una familia en
donde existan una madre y un padre, y lo dice de la siguiente manera: "En
la Convención de los Derechos del Niño se establece que el niño es el titular
del derecho a los estándares más altos de vida, y por esto, sumado a la
evidencia científica disponible (La proporcionada
la U de la Sabana, tal vez?), el entorno óptimo para el mejor desarrollo
psicoafectivo de un menor es en un hogar conformado por padre y madre",
pues bueno en el mismo periódico en el que ella escribe y que la publica, está
como una de las noticias principales la siguiente noticia:
Para mí nada
ilustra mejor lo que habla la "respetable" señora, sin duda alguna:
"estándares de vida muy altos, un entorno de vida óptimo para el mejor
desarrollo psicoafectivo".
Y esta
noticia lo lleva a uno, al siguiente link digno de leer y que definitivamente
reafirma lo anteriormente mencionado: "Familia estaría detrás del rapto de niña enMompox", de acuerdo a la noticia, la madre cambia
constantemente las versiones de los hechos y parecen querer desviar la
investigación.
Para no ir
más lejos, porque en las dos últimas semanas un padre asesinó un niño de 5
años, mataron a 4 niños en el Caqueta, y el domingo el mismo periódico sacó un
especial que habla de cómo en Colombia cada 9 horas asesinan un niño, y miles
son víctimas de desnutrición, abandono, y explotación sexual y las
cifras además incrementan año a año... Sin duda las parejas heterosexuales lo
vienen haciendo de maravilla. Y ojo, no generalizo, conozco padres que mueren
por ser padres y lo son de forma ideal por decisión y convicción, y cuando yo
los veo, me derrito al ver, que sus hijos hacen parte de su proyecto de vida, y
así mismo están educando y criando hijos con buenos sentimientos y con una vida
digna, pero este mismo especial menciona un dato bastante particular el 50% de
los niños en Colombia no son deseados o planeados. Es decir uno de cada dos
niños no viene al mundo porque alguien así lo quiso, sino porque alguien así
metió las patas. Y esos son los padres ejemplares y “aptos”, los que son dignos
de imitar, y con los que definitivamente deben estar los niños para garantizar
su "mejor desarrollo psicoafectivo". E insisto en decir que no son
todos, pues hay los que meten las patas y lo afrontan y le meten el pecho y la energía
a hacer lo que deben hacer por sus hijos, y les cueste lo que les cueste los
sacan adelante. (Caso propio de nuevo)
Cuando recibí
la noticia de la decisión de la Corte, estaba en cine, veía
"francotirador" (Nota mental: no ver películas de ninguna
guerra, nunca más")... En ese momento se mostraba la escena en la que
el protagonista asesinaba un niño, que era usado por su mamá para llevar una
bomba y atacar un carro del ejército estadounidense, cuando el niño cae, la
madre sale corriendo, pero no para atenderlo sino para tomar la bomba y
tirarla, y más allá del conflicto real en Irak luego del 11 de septiembre, y de
todo el debate alrededor de ello, yo si me pregunto, ¿qué putas estamos
haciendo con nuestros hijos?, ¿qué futuro estamos construyendo con hijos no
deseados? ¿Qué paz va a ser posible con este panorama?
Yo no quiero
ser mamá, es una decisión que tomé hace ya bastantes años, muy pocos niños me
gustan o son de mi agrado, pero sí creo que las personas que legislan en este
país debieran al menos pasar un día en un orfanato y con la mano en el corazón pensar
si esos chicos estarían mejor allí o en una casa que los desea y que han movido
cielo y tierra por tenerlos allí, a mi manera de ver aquí nadie ganó, ni el
país que sigue en su ánimo de godarria y conservatismo pacato (nueva palabra
favorita de mi léxico), ni las parejas del mismo sexo dispuestas a adoptar, pero
mucho menos los niños, quienes seguirán imaginando al mejor estilo de “mi
villano favorito”, que cualquier día viene una persona o pareja atípica y los
adopta, y como cualquiera de estos procesos tendrá sus inconvenientes en un
principio, pero luego con amor todo se soluciona por el camino.
Somos y
seremos una vergüenza de país mientras cosas tan absurdas como estas sigan
pasando, y mientras primen tantos intereses de élites, que a nadie le hacen
ningún bien. Yo hoy puedo decir, que amanecí un poco triste y enojada con tantos absurdos que nos rodean en el país del Sagrado Corazón.
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