Trufa se enfermó el viernes, en pleno partido de Colombia, tocó salir corriendo a la vet, le dieron medicinas, y paso a seguir nos dijeron que la lleváramos al día siguiente para exámenes, el día siguiente fue horrible, solo se escuchaban los aullidos de Trufa cuando la chuzaban (no me explico a quien le sacó esa parte)... la hospitalizaron, y luego la dejaron con sus amigos Petete y Petetina, con quienes mejoró mucho más rápido.
Cuando la íbamos a sacar, no quería dejar a Petete, era como si se quisiera quedar allí, la veterinaria dijo que podría estarse sintiéndose sola, a mí ya me estresaba la cosa, porque el celador dijo que cuando nos íbamos se quedaba llorando, nunca nunca nunca pensé en tener una mascota para que sufriera, así que entre la oferta de gatitos para adoptar, salió la antítesis de Trufa, una gatita blanca con una manchita y ojos verdes.
Apenas se vieron, no se sabía cual de las dos odiaba más a la otra, Trufa se puso agresiva como nunca ha sido antes en la vida, Coco hacía sonidos extraños, las trajimos y al parecer no querían compartir el mismo espacio, la noche que pasamos no fue chistosa, ayer vino nuestra semsei gatuna y dijo que era normal y que nos relajaramos, que ellas se iban a querer, nunca pensé que fuera a ser tan pronto:
Ayer Trufa, que no puede ser más amiguera comenzó, la buscaba y la correteaba por toda la casa, Coco seguía haciéndole sonidos extraños, típico comportamiento de hermana menor, llorona, que además hace parecer que todo es culpa de la mayor. Ayer Coco avanzó un montón, aprendió a subirse a la cama, entendió el concepto arrunche con mamás, comió, y dejó de esconderse debajo del sofa.
El resultado hoy, es la foto del post... ya son amigas, y a Coco se le da por ruñir de vez en vez, pero ya Trufa no le pone atención (comportamiento típico de hermana mayor)...
Se nos crece la familia, tocó ir a vivir a una casa más grande.

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