Por cosas de la vida tuve que viajar a Colombia. Fue un viaje no planeado, toda una aventura que luego era digna de ser contada, vi a la familia y a los viejos amigos, todo parecía cronometrado, tenía el tiempo justo para cada cosa, y adicional a eso tenia que trabajar, era una carrera contra el tiempo, con citas totalmente programadas, tiempos limitados, eso si con alcohol y comida (Aprovecho para hacer un paréntesis muy importante… La cerveza roja de Club Colombia no puede ser más perfecta).
Fue un viaje agridulce, tenía muchas cosas lindas como también otras muy tristes, no hay forma de que agradezca más el haber podido viajar, todo parecía una misión imposible y no pudo estar mejor, (incluso aún más que el plan A).
Y bueno, llegó la despedida con mi familia… (Mi madre, hermana y hermano en este caso)… Santi no aguantó y subió las escaleras llorando, mi madre se quedó afuera y aguó ojo, y yo lo único que pensaba es que ya era hora de dejar de llorar en estos eventos, más con estos últimos tiempos en los que las despedidas se dan más a menudo en la familia. Juani se burló de mi, dijo que andaba como muy insensible, pero a mi no se me daba por llorar en absoluto.
Hoy ya en el aeropuerto precisamente me paré frente a una familia un tanto parecida a la mía, había abuela, tía, tío, hermanos, etc. Había un chiquito de la misma edad de Santi mi hermanito, lloraba desconsolado, y le faltaba el aire a veces, luego veías al resto de la familia y todos tenían el ojo aguado, tanto los que viajaban como los que se quedaban, y entonces me salió la sensibilidad reprimida, no podía evitar llorar, viendo a esta familia, me parecía ver a la mía, y creo que encontré un paralelo con cada miembro de la familia de estas personas que correspondía a una persona de mi familia. Y entonces entendí, que las despedidas del aeropuerto son innecesarias, además de ser un suplicio y en realidad un tanto crueles.
Colombia estuvo muy bien, no pudo estar mejor! Es deli volver a casa y comer un montón de cosas ricas que a la final extrañas. Mi madre se complació cocinando para mí, y en general estuve un poco adicta a los jugos, cosa que no pasaba antes de viajar a BsAs, amé ver a la gente que uno quiere y volví a sentirme en casa, ahora vuelvo con pocas ganas, pero con actitud, para terminar la maestría y seguir aprendiendo en el nuevo laburo, que por cierto me encanta…
A los argentinos les encantan los supercocos jijijijijiji me da mucha risa, porque yo jamás pensaría en comer uno, pero aquí repetición piden. Otra vez la vida sigue!
Fue un viaje agridulce, tenía muchas cosas lindas como también otras muy tristes, no hay forma de que agradezca más el haber podido viajar, todo parecía una misión imposible y no pudo estar mejor, (incluso aún más que el plan A).
Y bueno, llegó la despedida con mi familia… (Mi madre, hermana y hermano en este caso)… Santi no aguantó y subió las escaleras llorando, mi madre se quedó afuera y aguó ojo, y yo lo único que pensaba es que ya era hora de dejar de llorar en estos eventos, más con estos últimos tiempos en los que las despedidas se dan más a menudo en la familia. Juani se burló de mi, dijo que andaba como muy insensible, pero a mi no se me daba por llorar en absoluto.
Hoy ya en el aeropuerto precisamente me paré frente a una familia un tanto parecida a la mía, había abuela, tía, tío, hermanos, etc. Había un chiquito de la misma edad de Santi mi hermanito, lloraba desconsolado, y le faltaba el aire a veces, luego veías al resto de la familia y todos tenían el ojo aguado, tanto los que viajaban como los que se quedaban, y entonces me salió la sensibilidad reprimida, no podía evitar llorar, viendo a esta familia, me parecía ver a la mía, y creo que encontré un paralelo con cada miembro de la familia de estas personas que correspondía a una persona de mi familia. Y entonces entendí, que las despedidas del aeropuerto son innecesarias, además de ser un suplicio y en realidad un tanto crueles.
Colombia estuvo muy bien, no pudo estar mejor! Es deli volver a casa y comer un montón de cosas ricas que a la final extrañas. Mi madre se complació cocinando para mí, y en general estuve un poco adicta a los jugos, cosa que no pasaba antes de viajar a BsAs, amé ver a la gente que uno quiere y volví a sentirme en casa, ahora vuelvo con pocas ganas, pero con actitud, para terminar la maestría y seguir aprendiendo en el nuevo laburo, que por cierto me encanta…
A los argentinos les encantan los supercocos jijijijijiji me da mucha risa, porque yo jamás pensaría en comer uno, pero aquí repetición piden. Otra vez la vida sigue!
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