viernes, 27 de julio de 2012

Escobar...

Mi nueva "adicción y/u obsesión", se llama Pablo Escobar, veo la novela todos los días, con un día de retraso, es decir hoy vi, el capítulo que Colombia entera vio ayer. 

Este post me ha dado vueltas y vueltas en la cabeza durante las últimas semanas, creo que de hecho es el resultado de una serie de acontecimientos que me hacen pensar que el mundo "va de culo pal estanco", y que la esperanza que tenemos es realmente casi casi inexistente. "Los buenos somos más", decían en una marcha que mi abuela me llevó a hacer cuando yo tenía 14 años, y que tenía como fin protestar contra el secuestro, las guerrillas y todos los males que aquejaban y aún aquejan a Colombia... Lo que se les olvidó decir en esa marcha es que los malos son más poderosos, y claro son menos, porque dividir todo el dinero que ganan a punta de guerra, muerte y drogas, no sería rentable si fuese entre muchos. 

Mi abuela, su vena política y su influencia en mi, es un post que debo a este blog; porque si alguien ha influenciado para bien mi vida, es ella. Eso si con una larga lista de cosas chistosas que me hizo hacer, pero que yo hacía feliz, porque básicamente eramos las mejores amigas, y todo lo que a ella le gustaba a mi me gustaba por default. Pero si lo escribo en este, no voy a llegar al punto.

Lloro a moco tendido con esta novela, mínimo una vez en cada capítulo aguo el ojo, y en capítulos muy difíciles como cuando matan a Rodrigo Lara o al Coronel Jimenez, el asunto es un llanto con desconsuelo; luego de ver la novela quedo con un aire de tristeza que difícilmente se me quita, y es que si, Colombia es el país del sagrado corazón en el que TODO puede pasar, y en el que tenía que nacer un hijo de puta como este, que además nos dejaría herencias aún peores como los paramilitares, y la nueva generación de traquetos. La novela hace que me lea cuanto articulo sale del señor en los diferentes medios, sé que el Coronel Jimenez encarna a Jaime Ramirez, el director de la policía antinarcóticos de aquella época y quien fuera el que en su momento descubriera y desmantelara "tranquilandia", y le diera algunos golpes a todos los carteles del país. 

Y es que si, el mundo no va bien, a diario se ven cosas horribles, que te hacen pensar que nos jodimos, que algo nos tiene que exterminar y hay que crear a la raza humana de ceros, esta versión salió defectuosa. Uno abre el periódico en la mañana y ve cosas inauditas, algunas fuera y otras dentro de Colombia, como el caníbal que se comió (literalmente) a un indigente dejándolo vivo pero sin ojos ni orejas producto de consumir una nueva droga, llamada sales de baño, como el chico que mató a su pareja sexual, puso el video en internet, corto el cadáver en pedazos y mando cada parte a diferentes lugares por correo, o para no ir tan lejos la masacre en medio de la peli de Batman. Las noticias en Colombia no son mejores, violan y matan a una mujer en el Parque Nacional, la muerte es tan absurda y dolorosa, que uno no cree que otro ser humano haya sido capaz de realizar semejante acto, o ve que aparece un señor incinerado en un parque, o un adolescente que fue tirado por sus amigos por un ascensor, o ve la muerte de Andrés Colmenares y por favor no dejemos de lado todas aquellas muertes con las que convivimos, las que ya no nos hacen ni cosquillas, y que no salen en los periódicos.

Algún tornillo se le cayó a la raza humana, algo nos está faltando y no es un Dios como tal, sino un poco de "humanidad", se nos olvidó el de al lado, y entonces así pasamos por encima de quien tengamos que pasar, para conseguir nuestros objetivos, sin importar nada ni nadie, y fue así como Pablo Escobar se cagó en el país, creando la universidad del sicariato en Medellín, poniéndole precio a la vida de cualquier persona que decidiera hacerle frente, pararlo, acusarlo o simplemente que estuviera en desacuerdo con él. Y claro, la historia viene de más atrás aún, con las guerras bipartidistas, y toda esa sangre que a lo largo de los años hemos derramado sobre el país, sin ningún sentido. Pero lo de Escobar en mi opinión, fue lo más corrosivo que le pasó a Colombia, nos creó la mentalidad del dinero fácil, y es así como todo colombiano, alguna cosa mala ha hecho, en nombre de la mal llamada "malicia indígena", de la que nos sentimos tan orgullosos solo para estos casos... el camino fácil siempre será más llamativo, la trampa, el billetico al policía de transito, y así sucesivamente hasta llegar al punto en que matar no es malo, ya que la familia de aquel que lo haga, queda con casita y con un millón de pesos en el bolsillo. Y es así como existen insensatos que se atreven a defender a este señor, diciendo que construyó barrios para los pobres en Antioquia, y es así como es el momento en que todavía visitan su tumba, pensando que hizo mucho por Colombia y que era el Robin Hood paisa. Masas ignorantes, a las cuales no culpo, porque claramente este tipo logró hacer esto, gracias al olvido por parte del gobierno de una gran porción del país. En tierra de ciegos, el tuerto es rey, y este rey llegó con dinero y a cubrir las necesidades que el gobierno no cubría, eso si cobrando el respectivo peaje, y quien los culpa, o recibían el dinero o los mataban, opciones no había, hubo los que eligieron morir, que es lo más increíble de todo, y lo que lo hace pensar a uno, que a lo mejor y en estas no todo es tan malo.

Me duele en general el mundo, pero me duele mucho más Colombia, recuerdo que a mis 4 años ya sabía que era la guerrilla, les tenía miedo, y quería ser soldado para matarlos a TODOS, recuerdo las bombas de las que tantas veces nos salvamos, porque creo que a muchos colombianos les tocó una cerca, cuando pusieron la de la 93, mi abuela trabajaba en la 93A con 14, su jefe les salvó la vida, poniéndole una película a las ventanas, que hacía que si explotaba una bomba, los vidrios salieran hacia afuera y no hacia adentro, toda la oficina quedó mal, pero ellas (porque solo trabajaban señoras en esa oficina), ellas quedaron intactas, mi madre corría como loca desde la clínica de la mujer, que quedaba cerca, pensando que iba a encontrar a mi abuela muerta, yo enterraba a mi abuelo paterno ese día, por culpa de un cáncer de estomago que lo acabó en una semana (lo increíble es que ese producto exista y se venda en Colombia, una película para evitar que los vidrios entren a la oficina si hay una bomba, es simplemente absurdo). Recuerdo alguna bomba del centro, que hizo que mi colegio temblara en un recreo, y que el colegio de niñas entrara en profundo pánico y todas gritaran y corrieran como si el mundo se fuera a acabar. Y la verdad es que en medio de todo y no nos pasó nada grave, no soy hija de Rodrigo Lara, de Galán o del coronel que fue asesinado en frente de sus hijos y su esposa, o la nieta de Guillermo Cano soy una simple común, que estuvo de buenas de hecho, y a la que esto le duele no porque le afecte directamente por la muerte de una persona cercana, sino porque le duele ver que se hagan chistes cuando sale de Colombia relacionados con carteles, a la que le duele que en Polonia le dijeran que si Pablo Escobar estaba vivo 10 años después de su muerte, y que remataran diciendo, "pero cómo, él no era el presidente?", y es así como culmino este post aclarando que siento una enorme pena por lo que está viviendo México en este momento, que espero que un día la hoja de coca deje de crecer como maleza en nuestro país, y que espero que un día me despierte y una de las noticias que vea en el periódico sea la de la legalización de toda esta mierda que decidimos meternos, para ver si dejamos la maricada al menos con este tema. Quiero pensar que nos espera un mañana y un mañana mejor...

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