La semana pasada, a eso de las 7:45 a.m. abordé un bus de servicio público como suelo hacerlo todos los días, me tocó de pie y bueno, me hice mi camino para irme atrás, de repente cuando decido un lugar para ir, veo a este personaje de la foto, iba profundamente dormido a punto tal que ni se percató cuando le tomé esta foto, (otras personas si se percataron y lo increible fue que me miraron raro a mí y no a él)
Debo decir que de las cosas que más me gustan de los argentinos es que les vale huevo el qué dirán, ellos tiene actitud, y a lo mejor por eso tienen fama de creidos y egocéntricos, pero la verdad es que simplemente son ellos, totalmente espontáneos, como les vino la vida la toman, y lo peor que les puede pasar nunca es tan terrible. Por ejemplo, lo peor que le puede pasar a este señor, es que alguien como yo encuentre totalmente llamativo que lleve una almohada en un bus le tome una foto y haga un post sobre él; pero la verdad es que este evento es llamativo para mi por una razón clara, lo envidio con pasión absoluta, ¿cómo no se me ocurrió a mi?, digamos que yo no sacaría la almohada para dormir, porque si me duermo en quince minutos de recorrido, corro el alto riesgo de resultar en Puerto Madero y muy lejos de mi trabajo, yo solo llevaría a mi almohada al laburo, como quien lleva a su hijo a la oficina, no está del todo bien, pero mi almohada no saltaría por los corredores, ni haría ruidos por allí, no, solo se quedaría conmigo y mientras hago alguna pausa, la rasco, o mientras tomo café, o mientras leo el periódico, o mientras cualquier cosa, como cuando hago home office...
Dichosos los argentinos que hacen lo que se les cante
No hay comentarios:
Publicar un comentario