lunes, 14 de enero de 2013

Regresando

Nadie pensó que iba a ser sencillo, la gente conocida y los familiares se queja un poco porque no he podido verlos ni dedicarles mucho tiempo. El regreso a Bogotá ha sido algo bastante diferente, luego de casi dos años en Buenos Aires, Bogotá me resulta una ciudad difícil, y es porque finalmente uno se acostumbra a todo lo que ya se acomoda, mi laburo que no pagaba mucho pero permitía que trabajara un día a la semana en casa, la uni, los wachiflacso (amigos de la maestría), Auris con todo y todo, el apto con aire acondicionado y con el baño que tenía una puerta corrediza que Juani odiaba porque siempre la despertaba, las facturas los domingos, estar libre a las 5 p.m. y llegar a la 5.30 p.m. a casa, el parquecito y la pizza... pero sobre todo la independencia que solíamos tener Juani y yo, nos quedábamos metiditas en cama, viendo TV y pidiendo domicilios sin dar explicaciones ni nada a nadie.

Bogotá es diferente, para empezar el trafico es una cosa loca, y eso que llevamos varias semanas sin gente en Bogotá; las distancias son largas, al menos la distancia a casa de mi madre y familia materna, hace demasiado frío en las mañanas y noches y adquirí una gripe que casi me está matando (y la cual no tuve en este tiempo que viví en BsAs), pero por sobre todo no tener una casita para las dos, y entonces dormir en el cuarto de uno de los chicos que vive en mi casa, con muy poca ropa, y en una cama no muy cómoda.

Luego de más de veinte días en Bogotá, ya tenemos una casita nueva, que de hecho es un hit, ya mandamos a hacer los muebles a la medida del apto, y luego de pensar que íbamos a hacer muchos cambios, resultamos decidiendo que mañana comenzamos la mudanza cuéstenos lo que nos cueste, (entre eso dormir sin cortinas un par de días)…

Por otro lado, Bogotá se aparece en el panorama con una actitud muy linda, todo es nuevo a diferencia de BsAs en donde todo es viejo, y debo admitir que me gustan las cositas nuevas, aunque extrañe esos edificios divinos que tiene Buenos Aires y que te hacían mirar al cielo con la boca abierta y hasta sacar la cámara en medio de la calle para fotografiarlos, porque su belleza no te daba un respiro. A pesar de que el frío matutino me esté enfermando amo el frío de Bogotá, me encanta que llueva, y a veces me quedo mirando por la ventana viendo como llueve y hace frio deli, a la sombra te da frío así haga calor infernal al sol, tenemos autito y andamos en él pa’ arriba y pa’ abajo, pero lo mejor mejor mejor, es la comida everywhere, en la semana que llegué mi madre me hizo caldo de carne con arepitas, (no se las pinto), también me preparó esas bolitas de arroz que me enloquecen, he ido a crepes, osaki, la bagatelle, el corral, el corral gourmet, archíes, la hamburguesería, y así la lista sigue donde uno no para de deleitarse con cositas ricas de todas las formas, gustos y sabores.

Es rico ver a la familia, repartir regalos en navidad (esa actividad particular me encanta en mi casa materna y este año fue una delicia porque muchos regalos eran para mi hermanito), darle la sorpresa a la family de que llegué en vísperas de navidad, ver a los viejos amigos, hablar y contar noticias, y bueno, es el calor de la casita que siempre ha sido tuya, tuve esta misma sensación cuando llegué de Austria, todo el tiempo sentía que no pertenecía aquí, y luego luego cuando abri mi espacio tuve una sensación de que Bogotá siempre es mi lugar y que conocer otros países y otras culturas será siempre lindo, pero que a la final tienes un lugar al que perteneces y siempre pienso que es aquí, aunque ahora todo me resulte extraño, diferente y a veces difícil (como por ejemplo el puto sistema de salud de mierda que tenemos).

Este regreso tiene algo mucho más lindo, Juani y yo vivimos esta aventura juntas, y ahora comenzamos una nueva aquí, lo que nos hace pensar, planear y llevar a cabo muchas actividades que yo no estaría haciendo si estuviera sola, y que me emocionan mucho, (esto de pensar la vida de a dos), el sitio donde vamos a vivir es inmejorable, nuestro vecindario se compone de todos los restaurantes ricos de la ciudad, y entonces se me hace agua la boca por comenzar a limpiar la nueva casa, y empezar a arreglar todo, para que nos pasemos cuanto antes y comencemos a ponerle nuestra firma a la casita, para que tenga, sabor, olor y color a hogar, a nuestro hogar al que veníamos acostumbradas y que ahora extraño mucho. Este hogar bogotano además viene dotado de un poco más de cositas lindas, ya que Juani es la dueña del chuzo como dice su cuñada, y tiene un hermano que es un duro decorando y poniendo la casita bonita… (más hechas no podemos estar)

Todo comienzo es difícil, viene lo del laburo, arreglar el CV, arreglar la vida y todas esas cosas que uno tiene que hacer cuando cambia de ciudad, pero la cosa ya pinta súper bien, y uno no puede hacer más que darle gracias a la energía suprema o al Dios que ande por allí, por hacer que todo fluya y salga tan lindo como hasta ahora… 

PS: Sé que no paso por aquí hace mucho, creo que tenía todo esto acumulado, no es que no haya querido actualizar cosas, es que no he tenido mucho tiempo, comienza el frio de la noche… y yo ya tengo un poquito empijamados los ojos.

1 comentario:

butterfly9 dijo...

Reinis!!!! volviste y yo no sabia.

Que bueno que estés de vuelta, a ver si al fin nos conocemos y no me hago la idea por fotos y por tu ma jajaja.

Un abrazo y bienvenida de nuevo a tu ciudad :)