Nadie pensó que iba a ser sencillo, la gente conocida y los
familiares se queja un poco porque no he podido verlos ni dedicarles mucho
tiempo. El regreso a Bogotá ha sido algo bastante diferente, luego de casi dos
años en Buenos Aires, Bogotá me resulta una ciudad difícil, y es porque
finalmente uno se acostumbra a todo lo que ya se acomoda, mi laburo que no
pagaba mucho pero permitía que trabajara un día a la semana en casa, la uni,
los wachiflacso (amigos de la maestría), Auris con todo y todo, el apto con
aire acondicionado y con el baño que tenía una puerta corrediza que Juani
odiaba porque siempre la despertaba, las facturas los domingos, estar libre a
las 5 p.m. y llegar a la 5.30 p.m. a casa, el parquecito y la pizza... pero sobre todo la independencia que solíamos
tener Juani y yo, nos quedábamos metiditas en cama, viendo TV y pidiendo
domicilios sin dar explicaciones ni nada a nadie.
Bogotá es diferente, para empezar el trafico es una cosa
loca, y eso que llevamos varias semanas sin gente en Bogotá; las distancias son
largas, al menos la distancia a casa de mi madre y familia materna, hace
demasiado frío en las mañanas y noches y adquirí una gripe que casi me está
matando (y la cual no tuve en este tiempo que viví en BsAs), pero por sobre
todo no tener una casita para las dos, y entonces dormir en el cuarto de uno de
los chicos que vive en mi casa, con muy poca ropa, y en una cama no muy cómoda.
Luego de más de veinte días en Bogotá, ya tenemos una casita
nueva, que de hecho es un hit, ya mandamos a hacer los muebles a la medida del
apto, y luego de pensar que íbamos a hacer muchos cambios, resultamos
decidiendo que mañana comenzamos la mudanza cuéstenos lo que nos cueste, (entre
eso dormir sin cortinas un par de días)…
Por otro lado, Bogotá se aparece en el panorama con una
actitud muy linda, todo es nuevo a diferencia de BsAs en donde todo es viejo, y
debo admitir que me gustan las cositas nuevas, aunque extrañe esos edificios
divinos que tiene Buenos Aires y que te hacían mirar al cielo con la boca
abierta y hasta sacar la cámara en medio de la calle para fotografiarlos,
porque su belleza no te daba un respiro. A pesar de que el frío matutino me
esté enfermando amo el frío de Bogotá, me encanta que llueva, y a veces me
quedo mirando por la ventana viendo como llueve y hace frio deli, a la sombra
te da frío así haga calor infernal al sol, tenemos autito y andamos en él pa’
arriba y pa’ abajo, pero lo mejor mejor mejor, es la comida everywhere, en la
semana que llegué mi madre me hizo caldo de carne con arepitas, (no se las
pinto), también me preparó esas bolitas de arroz que me enloquecen, he ido a
crepes, osaki, la bagatelle, el corral, el corral gourmet, archíes, la
hamburguesería, y así la lista sigue donde uno no para de deleitarse con
cositas ricas de todas las formas, gustos y sabores.
Es rico ver a la familia, repartir regalos en navidad (esa
actividad particular me encanta en mi casa materna y este año fue una delicia
porque muchos regalos eran para mi hermanito), darle la sorpresa a la family de
que llegué en vísperas de navidad, ver a los viejos amigos, hablar y contar
noticias, y bueno, es el calor de la casita que siempre ha sido tuya, tuve esta
misma sensación cuando llegué de Austria, todo el tiempo sentía que no
pertenecía aquí, y luego luego cuando abri mi espacio tuve una sensación de que
Bogotá siempre es mi lugar y que conocer otros países y otras culturas será
siempre lindo, pero que a la final tienes un lugar al que perteneces y siempre
pienso que es aquí, aunque ahora todo me resulte extraño, diferente y a veces
difícil (como por ejemplo el puto sistema de salud de mierda que tenemos).
Este regreso tiene algo mucho más lindo, Juani y yo vivimos
esta aventura juntas, y ahora comenzamos una nueva aquí, lo que nos hace
pensar, planear y llevar a cabo muchas actividades que yo no estaría haciendo
si estuviera sola, y que me emocionan mucho, (esto de pensar la vida de a dos), el
sitio donde vamos a vivir es inmejorable, nuestro vecindario se compone de
todos los restaurantes ricos de la ciudad, y entonces se me hace agua la boca
por comenzar a limpiar la nueva casa, y empezar a arreglar todo, para que nos
pasemos cuanto antes y comencemos a ponerle nuestra firma a la casita, para que
tenga, sabor, olor y color a hogar, a nuestro hogar al que veníamos acostumbradas
y que ahora extraño mucho. Este hogar bogotano además viene dotado de un poco más de
cositas lindas, ya que Juani es la dueña del chuzo como dice su cuñada, y tiene un
hermano que es un duro decorando y poniendo la casita bonita… (más hechas no podemos estar)
Todo comienzo es difícil, viene lo del laburo, arreglar el
CV, arreglar la vida y todas esas cosas que uno tiene que hacer cuando cambia
de ciudad, pero la cosa ya pinta súper bien, y uno no puede hacer más que darle
gracias a la energía suprema o al Dios que ande por allí, por hacer que todo fluya y salga tan lindo como
hasta ahora…
PS: Sé que no paso por aquí hace mucho, creo que
tenía todo esto acumulado, no es que no haya querido actualizar cosas, es que
no he tenido mucho tiempo, comienza el frio de la noche… y yo ya tengo un
poquito empijamados los ojos.
1 comentario:
Reinis!!!! volviste y yo no sabia.
Que bueno que estés de vuelta, a ver si al fin nos conocemos y no me hago la idea por fotos y por tu ma jajaja.
Un abrazo y bienvenida de nuevo a tu ciudad :)
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