Mi padre vino este fin de semana para
darle de regalo a su esposa la entrada al concierto de Silvio Rodríguez, el
plan por alguna razón me incluyó a mí, y yo, que realmente pensaba que me había
dejado de gustar, me reconcilié total con él.
Silvio R. fue mi
ídolo de adolescencia, cuando me juraba muy de izquierda, y pensaba que la
revolución cubana era lo mejor que le había pasado a Latinoamérica. En un
momento de mi vida, me sabía todas sus canciones, y además tenía todos sus
discos.
Varias cosas pasaron chistosas, la
primera, salió primero el grupo de la banda que él, tanto la esposa de mi papá
como yo, pensamos que Silvio era el que tocaba el bajo, y Jenny no paró de
fotografiarlo, yo pensé: “uhhhh que mal que le han hecho las drogas, está
acabadito”, así fue como a dos “expertas” de Silvio quedamos como un zapato con
mi papá, cuando en realidad sale el que es.
La verdad, lo que he de resaltar de este
fin de semana, es que la pasé absolutamente bien con mi papá, nos emborrachó a
mis amigos y a mí, en cualquier cuchitril de la calle Corrientes, me compró un
regalo de cumple, me invito al concierto y luego a un muy buen almuerzo,
pasamos momentos súper agradables, y bueno, fue deli verlo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario