Me inscribí en la 10K de Nike, fue más bien un impulso loco, algo que hice como por no dejar, pero la verdad es que habría podido seguir mi vida sin hacerlo, me uní a los chicos del laburo y resultó siendo chévere hacerlo. Pero pues una vez inscrita hay que entrenar, el balance del primer día es que correré 6K y gatearé 4K porque luego de correr los 6 casi quedo con un pulmón en la mano.
Me propuse entonces que entrenaría todos los días, pero seamos sinceros, yo no soy muy ajuiciada con esos gajes del gym… y hoy por ejemplo, cuando me disponía a vestirme para salir decidí que más bien estudiaba porque para eso cargué el compu por toda la ciudad, y porque además vi en la nevera una deliciosa Club Colombia al ladito de un jamón crudo y bueh, heme aquí, no estudiando mucho, escribiendo esto, y bebiendo la rica cerveza y comiendo el jamón crudo que me trajo mi abuela de España… Así como estos dos sujetos provocadores le ganan al gym, existe todo un gran listado de cosas, actividades, personas, programas de TV y aire denso que le compiten al gym y que casi siempre ganan, como por ejemplo que en la mañana haga mucho frio y que en la tarde también.
Y entonces hablando de mi abuela, he estado pensando en estos días que es una grande, y que uno de sus hijos a veces le queda corto, el que vive con ella, y que no entiendo porqué. No tengo muy claro cuántas veces he hablado de mi abuela en este blog, la he de haber mencionado muy seguramente, pero la verdad es que mi abuela es un ser que representa en mi vida algo sublime, mis primeros recuerdos de ella transcurren en la cama, antes de dormir, ella me enseñaba a rezar y luego me contaba un cuento mientras yo rascaba a la “pillow”* de ese entonces, de allí habré sacado mi habilidad para contar historias y matar de risa a un auditorio respetable, ella es igual, pero no solo cuenta cosas chistosas que son las que mejor le salen, también cuenta historias de miedo y te mueres de miedo. Mi abuela estuvo presente en mis momentos más importantes, me enseño a montar en bici, me odió cuando me pasé una calle sin esperarla, me enseñó a comer dulce de leche, hormigas culonas, envueltos santandereanos, turrones, bolas de millo, crema de limón, frijoles y camarones; me llevó de viaje a Capurganá, Santa Marta, Bucaramanga, La Guajira, Cartagena, San Andrés, Medellín, el Socorro y estoy segura que muchos lugares más; me regaló el dinero del concierto de Pablo Milanés y Mercedes Sosa en mi época más ñoña y remató regañando a mi hermana por no querer ir, diciéndole “mire, aprenda de su hermana, eso sí es cultura; no como esos mechudos que le gustan a usted”; viajó a La Guajira a visitarme cuando me fui a vivir con mi papá, (llevaba 2 meses allá); y luego luego está el día a día, la leche en las noches con el pan y las historias de su jefe loco, la plata de los buses, porque sabía que me ponía a llorar si mi mamá me decía que no fuera al cole porque no había plata, la compra de útiles escolares cada año, la compra de un portaminas porque escribir con lápiz me sacaba cayito, sus enseñanzas de ahorro, y todo el amor que me dio en su vida y que aún me da, preguntando por Juana y mandándole saludos cada vez que hablamos. Para mí, mi abuela fue mi héroe toda la vida, mi papá presente, cuando grande quería ser como ella, y bastante si me parezco a ella… Y entonces me pongo triste cuando pienso que nos quedamos cortos devolviéndole a ella al menos un poquito todo lo que nos dio. Para terminar, lo más grande que hizo mi abuela fue que le tiró la ropa a mi abuelo por una ventana cuando se enteró que le era infiel, le cambió las guardas de la casa, y nunca más lo dejó entrar ni a la casa ni a su vida, para mí eso era un acto de respeto a sí misma que me deja boquiabierta cada vez que me la imagino puteándolo por la ventana, muerta de tristeza y con el susto de quedarse con 4 hijos y sola.
Pasando a otros temas menos trascendentales, soy feliz en mi nuevo laburo, no me quejo en absoluto, ya tengo combo, aunque temporal, porque se van pronto y al parecer no les renuevan, pero me divierto yendo y haciendo las cositas del laburo… va todo lento y tranquilo, eso sí. La tesis por su parte debiera ir más rápido.
Suena ESTO mientras escribo este post, y me siento feliz que de mi ipod salga cada sorpresa que no me espero.
*Pillow: para los que no saben, rasco mi almohada desde los 3 años, tengo todo un ritual, debe estar fria, la funda debe ser de algodón y la rasco para dormir, todas las noches, otros días la rasco mientras hago visita, o cuando estoy bebiendo y ya me quiero dormir.
2 comentarios:
Reinis se me aguó el ojo y todo, una nota tu abue, que lindo que tengas esos buenos recuerdos de ella.
Slds!
Es una grande mi abuela!!!!
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