Desde hace tiempo quería que mi mamá se
mudara de la casa en la que vivía, me mortificaba el vecindario, sus
arrendadores, la casa en sí misma, en fin... todo. La tapa llegó cuando hubo un
corto en la casa y el señor propietario la dejo casi 20 días sin luz, no tuvo el
más mínimo intento de arreglarlo y si más bien se hizo el pendejo todo este
tiempo, así entonces un día resultamos buscando casa por allí cerca, vimos una,
ella se enamoró, pasamos papeles y nos la dieron (contra todos los pronósticos).
La casa es grande, pero a su vez es mucho
más pequeña de lo que era su antigua casa, que era fea y un poco descuidada,
pero tenía espacio para dar y convidar, esta casa es claramente mucho más
ajustada en espacios. De este modo mi mamá armó nuevamente una mudanza... perdí
la cuenta de la cantidad de mudanzas que tuve con mi mamá, lo que no perdí
nunca fue la pereza infinita que me producen, me traen siempre malos recuerdos,
cosas a medio empacar, cosas queridas perdidas porque nunca se ordenaron bien,
desorden de por lo menos 15 días, en los que se andaba entre cajas y bolsas que
guardaban nuestras pertenencias... Así, recordé este fin de semana todo esto, y
aunque en este caso el cambio era para mejor, no pude evitar sentir un cierto repelús,
(vi un escritorio que al menos pudo tener unas 20 mudanzas)… fui feliz de saber
que esta, aunque fuese una mudanza que me interesaba no me afectaba directamente,
en mi casa estaba la camita y todo ordenado esperando, aquí el asunto era solo
ayudar y ya.
Mi madre se mudó, y su felicidad no es
descriptible, le cambio el genio y la mala actitud de los últimos días,
totalmente justificada en que en su antigua casa a las 6 de la tarde tocaba
prender velas, no había agua caliente, no tv, no teléfono, no internet. Se pasó
a un mejor barrio, en un lugar más lindo, mucho más conveniente para la edad en
que está Santi (mi hermanito). Esto definitivamente me arregló la semana.
es:
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