Mi madre solía decir que yo había nacido para ser un pachá, que si el mundo se iba a caer, yo me corría a un ladito para que se cayera al lado, y lo más seguro es que me llevara un cuento para no aburrirme... Crecí, ahora hay cosas que me quitan el sueño y que me hacen no ser tan tranquila, pero lo que si perfeccioné con el tiempo fue el ser "buena vida", desde los 6 años le dije a mi madre que cuando creciera tendría una empleada en casa que lavara, planchara, barriera e hiciera todas esas cosas que yo odié desde siempre. Y bueno, falta un pasito, -tenerla todos los días-, por ahora va dos veces a la semana y me doy por bien servida...
Soy buena vida: si hay ascensor, ¿porqué ir por las escaleras?, si se puede pagar por ello ¿porqué hacerlo uno mismo?, si alguien se ofrece a lavar los platos, ¿quién soy yo para impedirlo?... y así sucesivamente puede haber miles de situaciones que me lleven a decidir que la ley del menor esfuerzo RULES... (así le pagué a mi hermana para que hiciera los oficios de la casa durante toda mi infancia, aprendí a dormir muy quieta para no tener que bajar y subir cobijas sino solo halarlas en la mañana, y bueno, hay cada historia por allí rondando...)
Paso a contar ciertas cosas de mi infancia que me hacen haber tomado decisiones radicales sobre mi forma de pasar vacaciones y hacer paseos: No acampo!. Pertenecí a los boy scouts, y siendo del rango más bajo, me pusieron a vigilar a las 3 a.m. no sé muy bien que cosa, yo me dormí, no desperté al siguiente, ni el siguiente al siguiente, hasta que el jefe se dio cuenta de que la vigilia se había roto, la culpa era mía, pero como no había forma de bajarme de grado, decidió que bajaría de rango a todos los que seguían después de mi en la vigilia, todos me odiaron, y yo me juré que NUNCA MÁS SERÍA SCOUT Y NUNCA MÁS ACAMPARÍA! Luego acampé un par de veces más: una vez en Villa de Leyva en medio de un campo de tejo en uso, otras veces con mi papá en la Guajira, pero cuando crecí y tuve poder de decisión sobre estos temas NUNCA MÁS ACAMPÉ y eso sí NUNCA MÁS FUI SCOUT... Desde los doce años ya me venía perfilando como una persona que realmente no disfrutaba de planes guerreros a los que uno va a sufrir y en los que se encuentra placer en el sufrimiento. Yo no puedo encontrar ese placer.
Estos antecedentes nos llevan a mi paseo de semana santa, Vanne escribió feliz diciendo que nos fuéramos para el Cocuy, esa semana escuché en las noticias todos los días diferentes cosas sobre el calentamiento global, se murieron un montón de animales de sed, el país estaba en emergencia ambiental, y yo me dije a mí misma: mí misma: puede que no vayas a ver nevados luego, es el momento, éntrale de una!. Así acepté, organizamos la prestada del carro del papá de Juani, Vanne hizo el contacto, separamos todo, nos enviaron el itinerario, y arrancamos el miércoles santo a las 5:00 a.m., el viaje empezó bastante alegre, los pasajeros nos despertamos hacía las 8:00 a.m., momento en que desayunamos, y comenzamos una travesía de más de 10 horas después de eso, para sumar en total 12 horas de viaje por carretera, entre los sitios que recuerdo estuvieron: Zipaquirá, Tunja, Duitama, Susacón, La Uvita, Belén, Guacamayas, Panqueba, el camino iba en subida, y finalmente llegamos a Guicán hacía las 5 p.m., fuimos al hotel, escuchamos lo que venía los días siguientes (Habíamos hecho una mejora de hotel durante el camino y eso representaba pagar un dinero extra, y la verdad es que no quiero imaginar qué nos deparaba el destino si esto no hubiese ocurrido). Hora de bajar maletas, Vanne y Erika cogieron sus morrales y en cuestión de segundos tenían toda su indumentaria encima lista para subir a hombros, Juani y yo por nuestro lado bajábamos una maleta de rueditas, a pillow, y unos morralitos que empacamos al final, las toallas en una bolsa de tennis; y Juani diciendo que tengo que aprender a no llevar toda la ropa que poseo a cada paseo que hacemos. (Ella tiene razón, soy un poco así, pero es que uno nunca sabe!)
El hotel de Guicán no tenía ventanas, tenía un TV sin control, y camas con colchones pandeados, sábanas motosas y cobijas de lana. Pasó esa primera noche, el siguiente día era de acondicionamiento a la altura, Guicán queda 3.000 mts sobre el nivel del mar, fuimos a las Cabañas Canguara a 4.000 mts, e hicimos una pequeña caminata de dos horas hacia los 4.300 mts. Esto con el fin de que el nevado no nos acabara al día siguiente. Cabe aclarar que quien nos recibió dijo que iríamos a un chalet, y cuando llegamos al lugar, se veían dos chalets en todo el sentido de la palabra y una casita que aparentaba ser la recepción porque todos estaban alrededor, resultó ser que nuestro "chalet", era esa casita:
El hotel de Guicán no tenía ventanas, tenía un TV sin control, y camas con colchones pandeados, sábanas motosas y cobijas de lana. Pasó esa primera noche, el siguiente día era de acondicionamiento a la altura, Guicán queda 3.000 mts sobre el nivel del mar, fuimos a las Cabañas Canguara a 4.000 mts, e hicimos una pequeña caminata de dos horas hacia los 4.300 mts. Esto con el fin de que el nevado no nos acabara al día siguiente. Cabe aclarar que quien nos recibió dijo que iríamos a un chalet, y cuando llegamos al lugar, se veían dos chalets en todo el sentido de la palabra y una casita que aparentaba ser la recepción porque todos estaban alrededor, resultó ser que nuestro "chalet", era esa casita:
Ese día tomé la decisión de que iría en tenis y no en botas, pues me apretaban más de la cuenta y pesaban demasiado, el viernes santo aclaró a las 5:00 a.m., el amanecer era de mi total agrado, sol, se veía el pico nevado, hacía frío pero soportable, la noche anterior había sido de otro mundo, se podían ver todas y cada una de las estrellas, no había una sola nube en el cielo, y así desayunamos y nos fuimos, don Hernando (el dueño) me prestó su gorra la cual nunca usé, metí las botas en el morral por si acaso, y empieza la caminata, que se reducía a roca, tierra, tierra, roca subida, subida, subida, trepe, escalera, roca, escalera. Sin cansancio y con la emoción del inicio todo es color de rosa, la primera parte del parque es larga y plana, así que uno no se enoja, de repente comienza la segunda parte, Juani se quejó en ese momento de un espasmo muscular, y yo, que soy la mejor gallina del mundo le dije si tu cuerpo te lo pide, devolvámonos... Juani no es gallina y dijo, no, subamos, el caso, comienza esa montaña interminable a ponerse más y más empinada, más y más difícil, más y más alta, el oxígeno no llegaba ni a tu cabeza ni a tus pulmones, diez pasos te fatigaban, empezaron a aparecer nubes, el pico nevado no se veía, aproximadamente siete horas después llegamos al borde de nieve, nos paramos en la nieve, tomamos la respectiva foto, estábamos totalmente congeladas, nos sentamos a comer el sándwich que el guía preparó, y el primer mordisco fue opacado por un granizo que me cayó en la nariz, el guía dejó entrever algo de preocupación, de repente se suelta un aguacero de granizo: mordisco, granizo, manos, congelado, granizo, y córrale a bajar, no snow man, no bolas de nieve a los amigos, no angel, no nada...
Vista de la montaña al amanecer del viernes santo
Aquí haré un paro en el camino para aclarar que me subo diez montañas a cambio de no bajar ni una sola... empieza Cristo a padecer, lo cual puede ser muy literal porque era viernes santo, tipo 1 p.m., así que esto era lo equivalente a un calvario... (sin querer decir que yo sufrí tanto como Jesú, pero si podemos hablar de que ambos lo pasábamos mal), mi rodilla empezó a doler y cada bajada era un dolor insoportable, así comenzaron unas cuatro o cinco horas en medio de lluvias, barro, bajadas, rocas, ríos, agua, más agua, otro poco de agua, resbalada, caída, caída... al final rodé por un barrial, de nalgas, y de la rabia me puse a llorar, (así de poco dada a estos planes soy), de repente llegamos a unas cabañas y yo allí decidí que no caminaríamos más, le dije al guía que nos llevara y contrataríamos a alguien que nos llevara, ningún carro se ofreció, de paso vimos que las cabañas que nos dieron eran en efecto, mucho mejores, nadie quería llevarnos, nuestro guía consiguió que dos campesinos nos llevaran por $10.000 c/u en moto, mi moto se varó, Juana llegó primero, y al final mi conductor logró sacar la moto de un charco y hacerla rodar hasta la casa, cuando llegamos Vane ya planeaba llamar al papá de Juana para que enviaran los helicopteros, yo tenía barro desde la uña del dedo gordo hasta el último pedazo de pelo. (Momento preciso para decir que: Las prendas de ropa han sido lavadas y aún tienen barro...)
Nos dormimos a las 6:00 p.m., muertas de rabia porque el restaurante no nos guardó ni el cordero ni el conejo que nos prometieron guardar, había trucha o trucha... Cuando uno se duerme a las 6:00 p.m., no puede pretender levantarse a las 12 m. del día siguiente, la verdad es que yo soy más bien madrugadora, el frío del lugar no ayudaba, así que a las 4:00 a.m. yo ya había abierto el ojo, había escuchado como había sido que los indígenas brasileros se adentraron en la selva huyendo de los colonizadores y como fue que portugueses, ingleses y franciscanos se repartían el terrtorio y los indígenas (podcast de Diana Uribe). Y mientras escuchaba esto, me dije: ¿y si nos devolvemos el hoy y no el domingo?, jugué con Juana a las 5 am el juego de: "ritmo.. diga usted... por favor... nombres de... xxxx" y le dije la idea que rondaba mi cabeza, Juana casi que se para de la cama, empaca maletas y sale de inmediato. A eso de las 6 am le comenté a Vanne, con toda la delicadeza del caso, como: "si para ti, las termales o el mismo Cocuy es muy importante nos quedamos... pero pueeeeeeeeesssss, pensando, uno descansa al menos un día, dormimos en una cama cómoda, la pillow no parece mojada, vemos los gatoooooos..." A las 7 am teníamos Erika diciendo no Cocuy, no termales, nos vamos yaaaaaa! Y así emprendimos nuestras 12 horas de regreso que fueron 11 porque nos vinimos (por error) por el Cañón del Chicamocha, pasando de ver frailejones a ver cactus, bordeamos el río, bajamos mucho para luego subir y vimos paisajes súper lindos...
Conclusión: Una debe saber en la vida para qué nació y con cuales fortalezas, es decir soy capaz de leer un libro de 500 páginas en 3 días en la playa, con unas cervezas al lado, la brisa y el sol bordeando... no soy tan capaz de soportar condiciones adversas y menos en un paseo, son mejores los paseos a tierra caliente, si vas a un lugar frío debe ser en un buen hotel y con un buen equipo (incluyendo tu cuerpo)...
Nota final: Duré escribiendo este post casi dos semanas...
Vista del camino "equivocado"
Conclusión: Una debe saber en la vida para qué nació y con cuales fortalezas, es decir soy capaz de leer un libro de 500 páginas en 3 días en la playa, con unas cervezas al lado, la brisa y el sol bordeando... no soy tan capaz de soportar condiciones adversas y menos en un paseo, son mejores los paseos a tierra caliente, si vas a un lugar frío debe ser en un buen hotel y con un buen equipo (incluyendo tu cuerpo)...
Nota final: Duré escribiendo este post casi dos semanas...



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