Varias veces he hablado de lo mal que me cae mi jefe normalmente, pero he de aclarar que me cae mal por motivos laborales, me parece mediocre. Fuera del contexto laboral, hasta medio me la paso, y es una persona particular, a mí se me parece un montón a Betty la fea, (cuando era fea), y tiene la risa igualitica...
Esta historia comienza hablando de ella, porque ayer tomé una decisión, plan que haya hecho ella en la vida (y que le haya gustado y haya disfrutado), plan que yo pongo en una lista de COSAS PARA NO HACER NUNCA JAMÁS!
El primer plan, fue el Cocuy, para el cual me mandó su diario de viaje, que describía con lujo de detalles todo el tema que se venía, su emoción era desbordante, y admito no haber leído todo, porque después de unas páginas me pareció aburrido. (Por si las moscas es la de chaqueta blanca)... El resultado después del Cocuy para mí, fue todo lo contrario, yo también escribí mis memorias de viaje, pero no tienen nada que ver con lo que ella puso en su blog.
Después de eso llegó con un video que había hecho mientras montaba en parapente, a mí el tema me parecía chévere, habíamos ido varias veces con Juani a uno que quedaba cerca a Pionono, y la verdad uno se divertía, la vista inigualable, comida rica y uno siempre veía a los que salían y llegaban, nunca montamos antes. Mi jefe logró hacerse un autovideo, hizo hablar a su instructor de vuelo, y todo esto lo hizo con un celular.
Mi caso emepzó el pasado sábado, con un ligero guayabo. Era el cumple de Andre y la habíamos invitado a pasar el día en Parapente, cuando empezamos Andre dijo yo solo le heredé a mi papá su gusto por Millonarios y el terror a las alturas, aún me pregunto si el regalo fue correcto. Yo me sentí mal por no montarme, así que dije, bueno, ya estamos aquí, hágale porque no hay de otra. Juana sabiamente pasó del plan, y así media hora después de subir estábamos alistándonos para el vuelo.
Mi momento de ingenuidad!
Fui la tercera en arrancar, cuando el parapente se elevó yo me dí cuenta de que en realidad a mí las alturas no es que me maten, dos segundos después estaba totalmente agarrada a las cuerdas del parapente como si eso fuese a salvarme realmente, pero no podía hacer otra cosa que agarrarlo fuerte. Luego el parapente se elevó, elevó y elevó hasta llegar a 4000 mts. de altura (más o menos), yo solo veía que la tierra se veía mas chiquita y comencé a sentir que cabía por todos los huecos del arnés. Cuando intenté abrir las manos, me dí cuenta que había incrustado las uñas en las manos de los nervios, y de repente me entra un mareito que fue en incremento a medida que bajábamos, apenas bajé del aparatejo fui a un apartado a vomitar el desayuno, el gatorade y todo lo que pude... Mi color pasó de paliducho a verde, y en el camino de vuelta tuve que hacer que el carro parara por segunda vez, para sacar lo poco que quedaba en mí.
Cuando llegamos a donde Juana estaba, que se había comido una picadita que se veía más buena y estaba rozagante, ella me hizo caer en cuenta. La razón por la que reaccioné así, es que a mí me da soroche, y claro, de repente decidí subir a 4000 y bajar a 3000, sin duda mi cuerpo reaccionó y de la peor manera, adicional el guayabo no ayudaba.
![]() |
| La carpita que nos cobijó del mal clima |
![]() |
| El picnic que me volvió a la vida |
Recuperé el color varias horas después cuando estábamos en el picnic, que hicimos en Alpina bajo una carpita que nos salvó del mal clima. Así terminó ese día, llegando a casa a dormir. Y claramente no volaré nunca más, no invitaré a mi hermano, ni insistiré en que nadie lo haga.



No hay comentarios:
Publicar un comentario