Recuerdo que cuando tomé la decisión de empezar a estudiar fotografía lo hice porque quería cambiar totalmente mi actividad de vida, odiaba mi trabajo y necesitaba tener alguna razón de ser en la vida. Comencé por la técnica básica, cursos sencillos, iniciales que no mostraban mayor avance en mis fotografías, luego pasé a cursos muy avanzados donde se usan flashes, cuartos oscuros, exposímetros y una cantidad de cosas y accesorios que no creo nunca llegar a tener y entonces conseguí un trabajo que me gusta, y le bajé la intensidad al tiempo de estudio, y empecé a concentrarme en este nuevo reto laboral, sin tirar todo a la basura, pero no llenándome de actividades a las que no iba a poder responder al tiempo
Lo que he ido descubriendo de la fotografía es, en primer lugar, que no consiste en soplar y hacer botellas (confesión de principiante: en un momento lo creí), la teoría, técnica, práctica y disciplina que existen detrás de un buen fotógrafo no está escrita; la segunda, que se necesita plata para invertir en diversos gadgets, accesorios y maricaditas varias que puede que uses o no, pero que es mejor tener a no tener; y la tercera, que se te convierte en una obsesión, estás pensando en eso constantemente, pasas por la tienda Sony para que te muestren el último lente gran angular que ha salido, lees el blog del fotógrafo (BDF) sin parar, compras libros online, y así sucesivamente.
La gente comienza a decir que mis fotografías están mostrando su fruto, que cada vez son de mejor calidad, y por ejemplo esta semana después de varios meses comencé a entrar al grupo selecto de fotógrafos latinoamericanos, ya han publicado 3 de mis fotografías. Instagram por su parte, muestra que algunas galerías en las que nunca ganaba comienzan a ver mis fotos, y las publican en sus "reconocimientos", esto se traduce en más likes y más seguidores, que nunca caen mal. Una de las fotos tuvo 1.130 likes, eso nunca me había pasado y es chévere, no lo voy a negar.
Yo por mi parte cada vez soy más consciente de todo lo que me falta por aprender, comienzo a pensar en otras necesidades diferentes, programas de edición que jamás toqué, créanlo o no, yo edito las fotos en iPhotos, es simple, rápido y super didáctico, pero al parecer hay cosas más avanzadas que debo aprender, supongo que ese será el siguiente curso, que vendrá, seguramente, debajo del brazo con la compra de un computador. Hoy hice una siesta, me desperté, leí un artículo del BDF que decía la introducción al RAW (que es un método de revelado digital), al entrar te vendían 6 libros en US$21, y cuando menos lo pensé estaba comprando los libros.
La gente comienza a mandarme links de concursos de fotografía, para que participe, y en un momento dije, bueno, comencemos a ver qué onda, participemos. Lo primero que vino, es que no entiendo las especificaciones del concurso, hacen aclaraciones de tamaño, calidad, forma de presentar las fotografías, formatos etc., que quedo como medio desinflada, por otro lado, ver que no entiendo esas particularidades me hace pensar que realmente no estoy lista para presentarme a un concurso. No digo que no lo haré, solo que prefiero entender más cosas, aprender a editar fotos, y saber realmente qué es lo que voy a presentar. Así aplacé mi viaje a Monguí, un pueblo que hace un concurso para fotógrafos y que tiene un premio de $1.000.000 para el mejor trabajo aficionado, a diferencia de todos los concursos previos, aquí entendía perfecto lo que había que presentar, y creía poder hacerlo, pero algo me hizo arrepentirme y bajarme del bus, decidí que debo saber manejar lightroom o photoshop antes de presentarme a un concurso.
Y bueno así va la cosa, ayer el curso de iluminación II inició con la noticia de que nos cambian a la profesora que venía dictándolo, porque es muy enojona, y nos pusieron a uno que es un genio en fotografía de producto, me dió un poco de embarrada por la profe que venía, pero creo que me va a hacer mucho bien tener a este profe, así que dejé pasar la cosa así, hoy Juana me dió la idea de pedirle a ella que me enseñe de manera particular, y creo que eventualmente lo haré, porque buena si es, me ayuda con mis esquemas de iluminación que nunca entiendo, pero se manda un genio tremendo y odia a los vagos, así que en el curso pasado descartó a unos cuantos que no eran muy juiciosos, yo no logré nunca hacer un esquema de iluminación, pero siempre iba, preguntaba y participaba, y como mecanismo de defensa hacía chistes flojos sobre lo perdida que aparecía en cada clase, y al parecer eso le cayó bien a ella.
Estas fueron las 3 fotos que aceptaron en Fotógrafos Latinoamericanos esta semana:
La segunda foto la tomé en Buenos Aires un día que salí a pasear por allí, lo que quiere decir que con mi cámara compacta azulita, esa que amé por ser tan buena compañera y tan fácil de cargar a todo lado también hice varias tomas buenas; claro nada similar al macro de las puntillas, que se logra a las mil maravillas con el lente que Juani me dió. Por otro lado, la foto del carro es una de mis satisfacciones recientes, cuando inicié a tomar fotos algunas me salían borrosas atrás y enfocadas adelante, pero la verdad no sabía bien a qué se debía, salían así de chiripa, y porque mi cámara parece tener un japonesito muy avanzado adentro que toma ciertas decisiones, que resultan ser el resultado que yo quiero. Esta foto la tomé en modo manual, y supe perfectamente qué hacer para tener ese efecto, y la verdad es que me hizo muy feliz, el secreto es la profundidad de campo que elija y saberlo a ciencia cierta me hizo el ser más feliz sobre la faz de la tierra.
Y con esto acabo mi post, un poco ñoño, de tarde domingo... Puede que la fotografía comience a dar sus frutos y eventualmente le pueda sacar algún dinerito, por ahora estos triunfos medio tontos de redes sociales me hacen feliz.

2 comentarios:
Amé la del carrito :) la que pones en el post y la que pusiste de cabecera del blog! :)
en estas y hasta te contrato un día para que nos hagas unas fotos ;)
Claro, cuando quieras jejejejeje gracias por pasar y darme animos!
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