martes, 19 de agosto de 2014

El tío G.

Recuerdo la primera vez que me percaté de las consecuencias de la muerte, tenía 4 años, y soñé que mi mamá se moría, después de ese día me levanté llorando todas las tardes después de tomar mi siesta de la tarde, gritando a todo pulmón que no me quería morir, y que no quería que mi mamá se muriera.  

Luego se desató la guerra del Golfo Pérsico, yo tenía ya como unos 8 años, y la empleada de mi casa dijo que si esa guerra explotaba el mundo se iba a acabar, y yo no soportaba la idea de pensar que mi familia y yo moriríamos (tampoco entendía qué relación directa había entre el Golfo Pérsico y Colombia, más allá de mucha violencia en ambos lados), así entonces empecé a llorar con cada noticiero que se me pasaba por el frente, mi papá y mamá insistían que la empleada estaba loca, pero yo solo podía creerle a ella, así a mis 8 años me prohibieron ver el noticiero. 

Luego de eso al parecer maduré al respecto, se murieron en un lapso de 3 años mis dos bisabuelas y mi abuelo, de la muerte de mi abuelo me entristece no haberme despedido, culpa también de mi mamá, que no me dejó ver lo grave que estaba, entró al hospital un lunes y murió el viernes, un día antes del cumpleaños de mi papá, y el día del cumpleaños de mi tío Charly.

Todos las muertes de familiares queridos han tenido que ver más con la familia paterna, que con la familia materna, en donde la gente al parecer vive por laaaaargos años, y eso me da algo de paz. La bisabuela materna murió tan tan viejita y tan tranquila, que de hecho no fue nada demasiado traumatizante.

Mi papá tiene 7 hermanos hombres y 1 hermana mujer, ser la sobrina consentida por el hecho de haber sido la primera no tiene precio, cuando los tíos comenzaron a tener hijos, todos eran hombres, luego nacieron dos niñas, pero eran más bien odiosas, así que seguí con el reinado un buen tiempo, ya luego de 9 hermanos, salen más niñas, y la cosa ya se desordena un poco, pero yo soy la única sobrina que puedo decir que tuve la atención exclusiva de todos por unos cuantos años. 

Tengo historias con todos los tíos, con Migue mi compañero de juegos porque no crecía, con el tío German, Hermes, Leo, y especialmente con mi tía, mi amiga y compañera, y a quien solía calentarle la cama en el 7 de agosto, para que durmiéramos juntas. Mi relación con ella es absolutamente especial, y durante un buen tiempo sus hermanos nos trataron igual: la niña o la nena... eramos diferentes y todos nos cuidaban más de la cuenta. (También nos daban menos comida, lo cual me parecía el colmo)

Mi papá es el segundo de los 9, y el cuarto de atrás para adelante es Germán, el mismo cáncer que se llevó a mi abuelo, le dio hace dos años (de estomago), es el cáncer más fulminante que he visto, el tío la luchó con toda, se hizo las cirugías más extremas, quedó con un estomago de nada, toda quimio y radio que le metieron, para que por un mes el médico dijera que no había cáncer y para que luego reapareciera con más furia que antes y lo acabara en cuestión de meses. Mi tía organizó brigadas para ir al hospital y acompañarlo en la quimio, yo fui a un par, era lindo porque hablábamos de todo un poco, me contó como empezaron los síntomas, y en general volvimos a ponernos al día, siempre me decía que le llevara los ponquecitos que hacía mi mamá, pero la verdad es que yo pensaba que no podría comerlos.

Para mi era difícil ir a Barranquilla a visitar a mi papa, si bien era toda una aventura, de vivir y experimentar cosas que con mi mamá no podía, era complejo porque yo, la más parlanchina no le hablaba nada a mi papá, respondía si, no, tal vez, jamás le puse tema, y la verdad era que siempre estaban esos silencios incómodos que yo no sabía manejar y que mi papá se desesperaba por tener. Así que lo mejor que me podía pasar es que la época de vacaciones coincidiera con algún otro familiar que rompiera el hielo entre los dos. (yo le hablaba a toda la familia, menos a él, también es importante mencionar que toda la familia tiene una inteligencia emocional respetable y que a mi papá lo estafaron en la repartición).

Cuando mi papá era recién casado invitó al tío Germán  a Barranquilla, yo no cabía de la felicidad cuando la sorpresa que mi papá me tenía era al tío, salíamos a caminar juntos, me mostraba el mar desde la ventana del apto, y de repente se hizo muy amigo/novio/amor de verano de la hermana de la esposa de mi papá. Entonces fui triplemente feliz, días de piscina, mar, cartas, pony malta en casa de los suegros de mi papá (que tenían una tienda, y nos daban bebidas ilimitadas). Recuerdo que el primer día que llegué, él y yo fuimos a dar un paseo, yo no podía ser más flaca, larga pero flaca, hubo un viento terrible, que terminó por tumbarme a pesar de que él con todas sus fuerzas me sujetó, cuando me caí no podíamos parar de reír, él me decía que debía comer más, y así estuvimos juntos ese mes, que se nos hizo mucho más fácil a los 3 (mi papá, su esposa y yo). Y que además me acercó a él mucho más de la cuenta.   

Yo era feliz con el cuento que sostenían la cuñada de mi papá y mi tío, siempre pensé que tuvo la suerte de tener grandes chicas a su lado, (las sabía elegir bien)... obvio la distancia hizo lo propio, y la relación no funcionó, cuando volví a Barranquilla la siguiente temporada, la cuñada de mi papá pensó que debía explicarme que ahora tenía un nuevo novio, a mí me pareció chistoso, teniendo en cuenta que yo ya conocía a la nueva novia del tío en Bogotá, quien por cierto era un completo amor. Años después me invitarían a su matrimonio, en el cual estuve pensando por varias horas que cómo había cambiando la chica, y para luego entender que esa novia de varios años, no era con quien se casaba, (la nueva le había quitado el novio a su compañera de clase), a la nueva aún se le llama la esposa, a pesar de que es su ex-esposa hace más de 7 años, en la familia la amamos, y es muy difícil encontrar a alguien que le de la talla... Tuvo dos hijos con ella, y la verdad es que a pesar del mal momento fue lindo volver a verla, y saber que aún hace parte de la familia es más lindo aún.

A pesar de toda la tristeza que nos embarga en este momento, la verdad es que los recuerdos que todos tenemos del tío son lindos, creo que era una persona adorable, y lo mostró la gran cantidad de gente que fue a despedirlo. Yo sigo sin entender el para qué, el cual según dice el tío Migue, debemos entender en algún momento. Creo que él tampoco lo entiende aún.

Creo que por un momento he vuelto a mis 4 u 8 años en los que no quiero que nadie más se muera alrededor.

Quería hacerte un homenaje aquí, la tristeza que nos embarga muestra todo lo lindo que dejaste en tu familia y amigos, fuiste muy fuerte en todo, con todo lo que tuviste que vivir y enfrentar, me quito el sombrero. Te queremos, y te extrañaremos siempre, con alegría, porque siempre sonreíste. 

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